Este año el coro ha roto con su tradicional viaje por Europa y nos hemos trasladado a Marruecos, tan cerca y tan lejos de Andalucía. Estaremos dos días en Marrakech y otros dos en Agador, donde ofre3ceremos un concierto con otros coros de la ciudad.
1 La Mezquita Kutubía y las tumbas saadies
La primera jornada de este viaje transcurre en Marrakech. Comienza tras el desayuno en el hotel Meriem, donde nos alojamos. Nos trasladamos en autobus, con nuestro magnífico guía Fuan, hasta la mezquita Kutubía, con su emplemática torre de época almohade, gemela de la Giralda.
La torre en sí no es más que la parte más visible del complejo de la mezquita, que abarca una imponente nave principal y una gran explanada con paseos y jardines en la que, según nos asegura nuestro guía, pueden llegar a congregarse has 20.000 personas.
Después de esta visita, dimos un paseo por las callejuelas del centro, disfrutando de las todavía suaves temperaturas de primeras horas de la mañana, hasta terminar en la visita a las tumbas de la dinastía Saadi, que controló la ciudad y el reino de Marrakech durante los siglos XVI y XVII en la que fue su edad de oro. La necrópolis fue mandada construir por el sultan Ahmad al-Mansur y permaneció oculta bajo tierra durante siglos, hasta ser descubierta y restaurada a principios del S XX durante la ocupación francesa.











2 El Palacio de Bahía y la Madraza Ben Yousef
Continuamos nuestra ruta visitando el Palacio de Bahía, construido por Si Musa, gran visir del sultán alauí Mohammed IV, a mediados del S XIX. Es un complejo palaciego con abundancia de jardines y pabellones decorados con artesonados y paredes recubiertas de estucos finamente labrados que, como buenos granadinos, no hemos podido evitar que nos recordaran constantemente a la Alhambra. Aunque no por ello la visita ha dejado de ser fascinante.
Disfrutamos de las detalladas ecplicaciones de nuestro guía Agdil sobre la historia del palacio y el significado religioso y cultural de sus estancias y decoración, ancladas en la tradición bereber.
También visitamos la Madraza Ben Yousef, centro de estudios superiores islámicos, pero también filosóficos, médicos y literarios para cientos de jóvenes durante siglos. Junto a una biblioteca dotada con miles de volúmenes, los estudiantes contaban con la enseñanza oral de maestros que compartían sus conociemientos en el patio central de la Madraza, en pequeños grupos en los que la participación activa de los discípulos era parte esencial del método de aprendizaje. Junto con el patio central, la Madraza es un laberinto de pequeños patios en dos pisos en torno a los cuales se distribuyen más de un centenenar de alcobas para los estudiantes.
3 Medina y Plaza Jemaa el fna.
Pero no todo son visitas culturales. Pasamos un tiempo muy agradable en el almuerzo en el restaurante La Palmera, en el casco antiguo. También disfrutamos de un paseo por el zoco de la Medina, donde los comercios, a cual más abigarrado y pintoresco, se agrupan por espacialidades: especias, alfombras, utensilios para el hogar, objetos de madera, joyas, etc.
Por la noche paseamos y cenamos por la famosísima Plaza Jemaa el fna, en pleno centro de la medina. Disfrutamos del ambiente y de los grupos de música y danza tradicional en medio del bullicio donde se mezcla la población autóctona con los visitantes.









4 Jardines Majorelle, museo de arte bereber y museo Yves Saint Laurent.
Viernes 5 de junio. Visitamos los jardines Majorelle, que llevan el nombre de este reconocido pintor francés de primera mitad del S XX, que se convirtió en hijo adoptivo de Marrakech tras visitar la ciudad con motivo de un encargo para pintar los techos del Hotel la Mamounia. La finca en la que fijó su residencia y en la que creó un jardín repleto de especies de clima árido provenientes de diversas partes del mundo es hoy un jardín botánico de gran belleza y originalidad. En el centro del mismo encontramos la casa del pintor, hoy convertida en museo bereber, con tres secciones de gran interés: herramientas y utensilios domésticos, vestimenta y joyería tradicional. Este museo fue creado por Pierre Bergé, pareja de Yves Sant Laurent, que sucedió a Majorelle en la propiedad de la finca. Destaca lo interesante, cuidado y bien mantenido de todo el complejo.
Realizamos también una breve visita al museo Yves Sant Laurent, ubicado inmediatamente al lado de los jardines. Destaca la original arquitectura del museo junto a la muestra de bocetos y creaciones de este diseñador para el vestuario de representaciones teatrales, musicales u operísticas.
Finalmente, visitamos la finca de la Menara, inmenso olivar ubicado en las inmediaciones de la medina desde época medieval como fuente de aceite para la alimentación y el alumbrado, así como de combustible para las cocinas. En el centro de la finca se ubica una gran alberca para el riego. Asegura nuestro guía que en esta alberca se adiestraron las tropas almohades para familiarizarse con los navíos que habían de servirles para cruzar a la Península Ibérica en el S XIII en auxilio de Al Andalus en su conflicto bélico con las tropas castellanas.
Almorzamos en el mirador del Hotel Mabrouk, no sin antes despedirnos de nuestro guía al que, junto a nuestro agradecimiento, obsequiamos con el canto de Colibrí. A continuación tomamos el autobús para dirigirnos a Agadir. Un traslado de unas tres horas y media que consumirá la mayor parte nuestra tarde.

